17 DE AGOSTO, DÍA DEL LIBERTADOR

No sabemos si en los anales que registran las hazañas del hombre en la historia de la humanidad, figura la del cruce de ese gigante pétreo, mudo, nevado, de temperaturas insoportables, orgulloso y soberbio de su poder, que incrédulo vio pasar las huestes de ese visionario, apasionado por la libertad de su Patria, entregado en cuerpo y alma a la empresa que estaba llevando a cabo.

     “El Ande y su cumbre más alta” observó con estupor como un puñado de hombres, mulas, caballos, osaban atravesar esas murallas, se asomaban a los abismos e imperturbables continuaban el incierto camino hacia una batalla por la libertad de un mundo casi desconocido pero ambicionado por potencias poderosas extranjeras quienes deseaban perpetuar su dominio sobre ellas.

     El apasionado conductor, jefe y responsable de esas almas, era quien después de algunos años fue nominado “Padre de la Patria”.

     “El cóndor en su cúspide bravía” recogió sus alas y se preguntó qué alentaría a esos seres a afrontar tamaño desafío.

     La respuesta se dio con fuerza y perdurabilidad, con importancia, respeto e increíble emoción en el transcurso de los años.

     El héroe, nativo de aquel pueblito lejano y casi desconocido, Yapeyú, regresó al terruño con la idea fija que plasmó y concretó.

     ¿Qué sentimos hoy en nuestros corazones, argentinos definitivamente, frente al recuerdo, a la comprobación de que realmente fue una hazaña, el cruce del gigante pétreo americano y el objetivo de esa aparente, “descabellada” empresa?

     Entre la multitud de sentimientos que surgen al recordar, en ocasión del aniversario de la muerte del General Don José de San Martín, héroe indiscutible de la libertad de tres naciones americanas, uno debería primar.

     Si durante el ciclo escolar 2017 es y será nuestro lema “LA GRATITUD ES LA MEMORIA DEL CORAZÓN”, es en esta ocasión que con verdadero fervor y evocación patriótica, nuestra GRATITUD, debería elevarse y con intensa emoción dedicarle este sentimiento de gratitud al vencedor no sólo de los Andes, de la guerra, de las propias debilidades y dudas, de los increíbles obstáculos salvados y elevar nuestra más intensa oración en pos de GRATITUD.

AD ALTIORA! 

Galería de imágenes